OficialLM

El valor del oficial

EEEquipo editorial · 12 de junio de 202616 min de lectura

Por qué en Metaloss Intelligence construimos OficialLM apostando por las personas de la notaría

La primera tarde que pasamos dentro de una notaría en el proceso de empezar a desarrollar OficialLM no hablamos de inteligencia artificial. Nos dedicamos a contar. Contamos las veces que los datos de un mismo comprador se tecleaban a mano en sistemas distintos. Contamos cuántos documentos tenía abiertos al mismo tiempo la oficial en sus pantallas. Contamos cuantos clicks hacían falta para pedir acceso a una nota continuada en el Registro. Contamos cuántas de sus horas se iban en “mover datos” para alimentar a los programas que, en teoría, estaban ahí para hacerle el trabajo más fácil.

Salimos con una convicción que desde entonces guía todo lo que construimos. Durante décadas, la tecnología ha prometido quitarle al despacho el trabajo rutinario. Y, en muchos casos, ha hecho lo contrario: cada programa nuevo, cada portal, cada gestor de expedientes añadió formularios que rellenar, estados que actualizar, datos que volver a picar. El trabajo se fue organizando alrededor de la máquina, en lugar de alrededor de la persona. La IA es la primera tecnología capaz de devolver ese trabajo a su dueño legítimo, pero sólo si se construye con esa intención.

Cortos y largos

En la jerga de los mercados bursátiles, “estar largo” en algo es apostar a que valdrá más con el tiempo. Buena parte del discurso sobre IA “está corto” en humanos: da por hecho que, a medida que los modelos mejoren, las personas sobrarán. 

Nosotros apostamos lo contrario, y elegimos el sector donde esa apuesta es más nítida. El notariado lleva más de siglo y medio vendiendo exactamente lo que la IA no fabrica. La fe pública es confianza institucionalizada: un humano cualificado que entiende lo que quieres firmar, te asesora sobre la mejor manera de conseguir ese objetivo desde el plano jurídico, comprueba que tienes capacidad para llevar a cabo ese negocio jurídico y tiene responsabilidad si se equivoca. Los casi 3.000 notarios de España y sus equipos autorizan los millones de actos que cada año alimentan el Índice Único [1]. Ese tejido (despachos locales, criterio acumulado, vecinos que vuelven al mismo despacho donde firmaron sus padres…) ha tardado varias generaciones en construirse. Ningún modelo de IA puede (ni podrá) replicar, por muchos parámetros que tenga.

¿Qué pasa cuando redactar un borrador impecable cuesta céntimos? Lo mismo que pasa con cualquier bien cuando su bien complementario se abarata: que sube de precio. Si la ejecución es abundante, el bien complementario escaso manda. Y lo escaso en el contexto de una notaría es el criterio del oficial que detecta que la compraventa esconde una donación, la confianza del cliente que trae la herencia complicada sin pedir presupuesto a tres sitios, y la firma del notario que responde. La IA barata revaloriza todo eso. Estamos largos de oficiales y notarios porque las matemáticas de la escasez juegan a su favor.

El motor en el sótano

Hay una historia análoga a cosas que vivimos en la actualidad, que ocurrió hace un siglo y explica por qué la mayoría de proyectos de IA en despachos decepcionan. Cuando llegó el motor eléctrico, las primeras fábricas quitaron la máquina de vapor del sótano y pusieron un gran motor en su lugar. Mismos ejes, las mismas correas, la misma nave. Ganaron poco. El economista Paul David documentó que los beneficios de la electricidad tardaron unas cuatro décadas en aparecer en las estadísticas de productividad, y que sólo llegaron cuando las fábricas se rediseñaron alrededor de motores eléctricos pequeños en cada puesto: naves de una planta, distribución por flujo de trabajo, máquinas donde tenían sentido y no donde alcanzaba la correa [2].

El equivalente notarial del motor en el sótano es el chat de IA genérico atornillado encima del flujo de siempre (por no hablar de los programas que llevan 20 años siendo el estándar del sector…). Se le pregunta algo, devuelve un texto que hay que verificar palabra por palabra contra las plantillas del despacho, y el oficial acaba dedicando a vigilar a la máquina las horas que antes dedicaba a redactar. Eficiencia marginal, frustración alta, y la conclusión equivocada de que «la IA no sirve para esto».

La ganancia real está en rediseñar el flujo de trabajo, igual que estaba en rediseñar la nave. ¿Quién califica el encargo y cuándo? ¿Qué revisa el oficial y qué deja de revisar? ¿Qué hace con las dos horas que antes se iban en el copia-pega y ahora no? Estas preguntas son organizativas, relativas a la operativa del despacho. Por eso el trabajo más difícil de la adopción de IA no lo hace el ingeniero de IA: lo hace el despacho capaz de repensar cómo trabaja. Nuestro papel es construir la herramienta que hace posible ese rediseño y acompañarlo, despacho a despacho.

Construir desde el oficial, por y para el oficial

Las personas más cercanas al problema suelen estar más cerca de la respuesta. Un oficial con años de experiencia sabe cosas que no aparecen en ningún manual: qué tarea le drena la mañana, qué paso de revisión concentra el riesgo real, qué valora de verdad el cliente que está sentado enfrente. Cualquier sistema que ignore ese conocimiento está condenado a estorbar más de lo que ayuda.

Por eso OficialLM no llega a la notaría como un modelo de IA genérico con pretensiones. Se construyó durante meses desde dentro de una notaría grande en Madrid, pasando tiempo sentados al lado de los oficiales, viendo como trabajaban, preguntándoles por sus procesos habituales, sus problemáticas y sus “deseos”. A partir de ahí, desarrollamos un sistema que se personaliza con las plantillas de cada notaría, aprende los modos de hacer de cada despacho y se corrige con las enmiendas de quienes lo usan. Cada corrección de un oficial enseña a “su OficialLM” cómo se aplica la inteligencia en su contexto concreto. La dirección del diseño va de abajo arriba: del puesto de trabajo a la aplicación que debe servir a ese tipo de trabajador. De lo particular a lo general.

Esa forma de construir tiene una consecuencia que nos importa especialmente. Durante años, el cliente ha tenido la disyuntiva de elegir entre el despacho grande con medios y la notaría más pequeña. La IA bien aplicada disuelve ese dilema: el despacho de tres oficiales puede ofrecer la capacidad de respuesta de uno de 12, sin perder la cercanía que es su verdadera ventaja. Que la velocidad de atención al cliente y la capacidad de gestionar un dado volumen de trabajo deje de depender del tamaño del despacho nos parece una de las mejores noticias que la IA puede darle a un sector formado por miles de despachos pequeños y medianos (no sólo por los despachos en sí y la mejora que ven, sino también por el beneficio que supone eso en última instancia para los clientes del despacho y el ciudadano de a pie). 

Trabajamos en un sector sensible y eso también es una elección de diseño, no un obstáculo. Cumplimiento RGPD, servidores alojados en la UE, políticas de retención cero de datos y control de accesos por rol no son la letra pequeña de OficialLM: son la condición de posibilidad de que una notaría pueda usarlo. 

Lo que queda cuando la ejecución se abarata

La digitalización del soporte ya ha ocurrido hace años. La Ley 11/2023 trajo el protocolo electrónico, la copia autorizada con firma electrónica y el otorgamiento por videoconferencia [3], y no sobró nadie: aumento las posibilidades del cliente final y la solidez del notariado, ampliando ciertos aspectos de la forma de trabajar desde el papel a los bits. La IA da el paso siguiente y abarata la parte mecánica de la ejecución. Lo que queda es precisamente lo que el cliente siempre vino a buscar: alguien con criterio que entiende su caso y le ayuda, y alguien que responde por lo que sale firmado, manteniendo la seguridad jurídica del país.

Un oficial liberado de esa parte más mecánica puede calificar mejor, atender más clientes y atenderlos mejor, formar al que llega y dedicar su experiencia a los expedientes que la necesitan. Ese es el futuro que construimos, decisión de producto a decisión de producto.

Estamos largos de oficiales. Y pensamos seguir estándolo cuando la curva de los modelos se aplane o se dispare, porque la naturaleza del trabajo que desempeñan no es susceptible de ser replicada (solo complementada) por un sistema de IA.


Referencias

[1] Centro de Información Estadística del Notariado (CIEN) — Consejo General del Notariado — https://www.notariado.org/liferay/web/cien

[2] Paul A. David, «The Dynamo and the Computer: An Historical Perspective on the Modern Productivity Paradox» — American Economic Review, 80(2), 1990 — https://ideas.repec.org/a/aea/aecrev/v80y1990i2p355-61.html

[3] Resumen de la Ley 11/2023, de 8 de mayo: digitalización de actuaciones notariales y registrales — Notarios y Registradores — https://www.notariosyregistradores.com/web/normas/destacadas/resumen-de-la-ley-11-2023-de-8-de-mayo-digitalizacion-de-actuaciones-notariales-y-registrales-y-otros-contenidos/

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